Incendios y defensa de la ignorancia relativa

Naturalmente, la verdad está sobrevalorada, y de ahí los esfuerzos de los gobiernos por ponerla en su sitio. Manejan la teoría de que, en determinadas circunstancias, decir la verdad estorba el avance de la realidad. Una de esas circunstancias son los incendios. En Galicia, nuestro gobierno funciona con una máxima prestada de la psicología según la cual una información exhaustiva sobre lo que sucede, en este caso lo que sucede son los incendios, excita a los incendiarios, que intensifican su actividad. Ignoro si esto tiene algo que ver con la psicología, y si ésta tiene a su vez tiene algo que ver con los valores democráticos, pero desde luego sí con Woody Allen, a quien al escuchar la música de Wagner le entraban ganas de invadir Polonia.

En Galicia, por debajo de veinte hectáreas calcinadas, cae el telón, y el gobierno no informa. Nos abocan a las tinieblas. Mucha transparencia es peligrosa. Lógicamente, esta oscuridad, para un caso específico, despierta sospechas sobre si luce la verdad en el resto de variantes. ¿Cómo haces para fiarte de alguien que defiende la ignorancia relativa? Ya hemos llegado a esa fase en la que abrir las persianas, y decir la verdad, se ha vuelto algo penoso. El individuo que gobierna no concibe la vida más que como una sucesión de instantes felices, que desea prolongar, así que, ¿para qué exponernos gratuitamente la calamidades? La verdad es fea, conviene evitarla. Además, sólo tiene un camino, resulta rígida. En este sentido, implicaría que hay algo inamovible, definitivo, y eso también es muy triste. Esta teoría cuenta con el respaldo de Borges, que decía sentirse asombrado cuando alguien hablaba de un texto definitivo. ¿Cómo puede ser –se preguntaba– que un autor no se arrepienta de un adjetivo o de una coma incómoda?

En una semana en la que los incendios cercaron Galicia, y causaron la muerte de un brigadista en labores de extinción, desconcierta el miedo que produce en algunos la verdad desnuda. Tal vez el problema sea precisamente la desnudez de la realidad, como en el pasado el problema era a desnudez de los cuerpos. Hace cuatro años visité el Centro gallego de Montevideo, y la junta directiva mantenía semicubierta con una bandera una escultura del gran Francisco Asorey, que representaba a una mujer desnuda, soportando un yugo. Quizás no estemos preparados para conocer toda la verdad. Necesitamos tutela. La democracia es una cosa demasiado seria como para dejarla en manos de los demócratas. La ficción es más soportable. No nos hace tan infelices. También la verdad se inventa, decía Antonio Machado.

Foto: Le Courbusier.

(Publicado en La Voz de Galicia de Ourense)

Anuncios


Categorías:Sin categoría

Etiquetas:, ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: