Son empresarios, hostia

Llevo días meditando si el langostino del Día, crudo, mediano, a 1,87 euros la segunda unidad, daría para escribir un post. Obviamente, es un tema capaz de provocar silbidos. Pero no conviene ignorar que en este blog, desde el primer día, se escribe de cualquier familia de ridiculez, sin exclusiones, y a propósito. Porque la ridiculez, en no pocas ocasiones, engaña, siguiendo una meditada y fría estrategia para hacer pasar desapercibida la no-ridiculez. En este sentido, fueron objeto de comentario una silla coja, un motel de carretera, el fuera de juego, las moscas o el escupitajo. Y patrañas por este estilo. Cuestiones, en fin, de vida o muerte, escondidas bajo una pintura de veleidad media, incluso alta. Tal vez la caja de langostinos medianos a 1,87 euros constituye un salto cualitativo y arriesgado. Es fácil equivocarse. Facilísimo. Hay ridiculeces que, en efecto, son ridiculeces, sólo ridiculeces. No perdamos de vista que hablamos de una puta caja de langostinos congelados, con perdón.

Por otra parte, hay que huir de la solemnidad. A menudo sólo es una caja vacía. Samuel Beckett, siempre que sus textos corrían el riesgo de caer en el lirismo o la metafísica, hacía soltar un hipo a sus personajes. Finalmente, decidí que el langostino de la cadena de supermercados Día es relevante. Muy relevante. Porque en el fondo no se trata del langostino crudo, mediano, a 1,87 euros la segunda caja, sino de qué se esconde detrás de un ofertazo de esa clase. Si donde ponen caja de langostinos a 1,87 euros la segunda unidad coloca la primera profesión que le venga a la cabeza, o los valores que un día nos definieron, o los derechos laborales que alguna vez disfrutamos, advertirá que todo apunta a que la realidad está de saldo.

Nos valemos nada. Caminamos hacia el precio cero. No resta tanto camino por recorrer. Cuando el tres por dos es una filosofía comercial irrenunciable, y las rebajas llegan ya al 80%, ¿qué significa bajar un escalón más y hablar de gratis total? Reflexione. Significa poca cosa. ¿Acaso alguien cree que un empresario no seguirá ganando aun en el caso de tirar el negocio por la ventana? Son empresarios, hostia. Ya lo dice la palabra: patrones, propietarios, amos. Nunca estarán ni la mitad de la mitad de la mitad peor que los empleados.

Este país tendrá solución el día que estemos dispuesto a hablar, si es necesario, del langostino crudo, mediano, a 1,87 euros la segunda unidad, con la altura de miras y la gravedad que se ponen cuando se trata de la importancia del convenio colectivo, el Título Octavo de la Constitución, o la circulación por la derecha en vías de doble sentido. En último término, todo significa lo mismo, es decir, que no estamos en venta, y que la dignidad carece de precio.

Foto: Samuel Beckett.

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