Palabras que un escritor no puede ver escritas

Existe algo llamado colapso interno. Tú estás a tu aire, confiado, y en un momento dado se produce determinada anomalía exterior que te trastorna. Estás familiarizado con ella, digamos que sois viejos conocidos, pero eso no evita que se produzca. Y cuando se produce, enloqueces. No lo puedes combatir, sólo seguir estrategias para prevenirlo. Personalmente, entro colapso cuando alguien, que se sienta a la mesa conmigo, sorbe la comida con aspavientos. Pasa a menudo en ciertas comidas familiares, así que para evitar el colapso busco una excusa para comer en otra ciudad. No siempre es posible.

Hay gente que necesita disponer en todo momento de cobertura en el teléfono o pierde la cabeza. Conozco un individuo que siempre lleva un paraguas en el bolso porque no resistiría, es decir, entraría en colapso, si comenzara a llover de pronto y no tuviera con qué protegerse. Tengo una amiga que tiene una amiga que cada dos minutos consulta el reloj. Si por alguna razón su reloj se detuviera, ella entraría en un colapso bárbaro, definitivo. Tal vez letal. Nunca le ha ocurrido algo parecido. En parte porque usa dos relojes. No puede correr riesgos.

Existen millones de trastornos, todos distintos. Malcolm Lowry entraba en colapso cuando veía escritas o alguien pronunciaba las palabras «laxitud» u «óbito». Podía beber veinte whiskys en un día, escribir día y noche durante un mes, y no dejar de beber entretanto, pero si por algún casual escuchaba o leía esas palabras, caía la niebla sobre el novelista inglés y sentía ganas de destruirlo todo.

Foto: Malcolm Lowry.

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3 respuestas

  1. Que prueben a aguantar el llanto infantil durante más de una hora cuarenta minutos seguidos, o la charla del café del imbécil de mi jefe, que son más o menos la misma cosa, pero en versión concentrada.

    • Me produce más pavor la charla de su jefe. Su hijo, al fin y al cabo, cuando crea que todo es una mierda, le recordará que en realidad todo es maravilloso. Su jefe, en cambio, se mostrará dispuesto a todo. En especial a hundirla. Por otro lado, tengo tango miedo a un jefe charlatán, como a uno que no habla casi nada. Es evidente que, aun no diciendo nada, piensa estupideces. Resumiendo, tenga cuidado.

  2. A veces creo que es él quien debe temerme, tengo mucha imaginación, puedo joderle la vida imaginariamente hasta el infinito… juas juas juas.

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