¿Para qué sirve una diputación, papi?

Desconfío de los individuos que saben para qué sirve una diputación provincial. Algunos conocimientos resultan sospechosos. Es preferible la ignorancia. Por otra parte, soy partidario de que cada uno acumule cierto número de desconfianzas básicas. Hacen la vida más fácil. Yo tengo ésta. Recuerdo que el detective Sam Spade desconfiaba de los que decían «basta» cuando le estaban sirviendo una copa. Parte del sentido de las diputaciones es carecer de significado, y de ahí el temor que me causa que alguien se declare especialista en lo inexplicable. Ese código abstruso que posee esta institución permite, precisamente, que perdure en el tiempo. El desconocimiento es un salvoconducto para la longevidad, pues el poder tiene más que ver con la ignorancia que con las reglas y la claridad.

Ahí encajan la Diputación de Ourense o la de Castellón, por ejemplo. Renunciamos históricamente a comprender su sentido a la luz de la realidad, y esta desidia nos condujo a creer que sobreviven porque hacen falta. No hay poder si previamente no hay oscuridad. En el fondo, una diputación es una superstición, y las condiciones de ignorancia previenen contra toda familia de calamidades. En el caso de Ourense, los condicionantes particulares le confieren estructura fantasmal. Sólo hay que estudiar cómo, en medio del naufragio que es la realidad a estas horas, abandona lentamente las entidades en las que vivía parasitada. Es un estilo de vida: desaparecer para permanecer.

Hay diputaciones porque en todos los ámbitos –también en la administración– debe haber bajos fondos. Esta idea queda muy bien retratada en la autobiografía de Quincy Jones, cuando dice que «comíamos ratas porque mi abuelo sabía prepararlas. Pero sobre todo comíamos ratas porque era lo único que había de comer». Hay diputaciones porque tienen que existir pero al mismo tiempo no puede existir algo peor. La basura forma parte inseparable de nuestra vida, comenzando por la bazofia personal que todos escondemos en secreto.

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5 respuestas

  1. Una Diputación sirve para hacer bonitos artículos de opinión en páginas que ya poca gente lee si no caben en un tuit. Me alegro de tener Internet sólo cosas como esta.

  2. Jaja, pues para “desconfiar de quien sabe para qué sirve una diputación”, lamento comunicarle que estamos gobernados por una persona que no sólo sabe para qué sirve, sino que incluso parece que dirigió una. Debe de ser por esto que nos va así. Un saludo, AM.

  3. La última frase se parece a la duda que le vino al padre de Sabina, enfermo de alzhéimer, horas antes de morir: “¿De dónde sacarán tanto dinero las diputaciones?”

    Señor Tallón, es usted un faro.

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