Calzoncillos para el desahucio

Juan Rulfo escribió Pedro Páramo de tal forma que la novela sólo se entendiese después de leerla tres veces. De hecho, si se entendía a la primera o a la segunda es que no se había entendido nada. Hay un tipo de conocimiento imposible de digerir si antes no se vomita, se ingiere de nuevo, se vomita, se ingiere, se vomita, etcétera. Esta dificultad para advertir algunas de las cosas que ocurren delante de nuestros ojos es lo que nos ha impedido ver en un tiempo razonable que el desahucio es un crimen. No hay una idea única de desahucio, sino varias, aunque todas comparten sadismo. Digamos que los desahucios tienen varios planos atroces. Está el desahucio de tu vivienda que impulsa el banco, que como decía Dickens, te presta un paraguas nuevo cuando llega el verano, y te lo reclama cuando comienza a llover. Mientras llenas una maleta con una camisa y un par de calzoncillos, y piensas desesperado dónde vas a pasar esa noche y todas las noches siguientes, los responsables de las administraciones permanecen reclinados en el asiento, con los pies sobre la mesa, para favorecer la circulación.

Hasta ahora, los gobiernos creían que el desahucio era en el fondo un problema entre el ciudadano y el banco, en el que se vulneraban ciertas cláusulas de un contrato que, después de todo, está para cumplirse. En ninguna medida los gobiernos se sentían culpables. Ni siquiera concernidos. Su actitud huidiza recuerda mucho a P`tit Louis, un criminal de tercera división que George Simenon hace aparecer en Un hombre en la calle, y que durante el interrogatorio excusa el crimen con un razonamiento, digamos, gubernamental: «Le juro que no fue culpa mía si se me disparó el arma. Supongo que fue el frío lo que hizo que el dedo apretara el gatillo».

En realidad, los gobiernos están ocupados ejecutando también sus propios desahucios. Cuando naces en este país, pero acabas huyendo de él porque toda expectativa de supervivencia está fuera, lejos, experimentas una modalidad de desahucio. Hay que reconocer que esta variante de «patada de estado», en algunos casos, se vuelve una ventaja. Oscar Niemeyer lo explicaba muy bien cuando relataba cómo el exilio, en su caso, modificó su vida para bien: «Sin saberlo, los militares me dieron una de las mayores oportunidades de mi vida: ejercer en el extranjero». Si decidimos quedarnos, y sobrevivir en nuestro desierto, saltando de oasis en oasis, o pasando de un espejismo a otro, también los gobiernos nos desahucian. Nos desahucian de la sanidad, de la educación, de la cultura que un día conquistamos. Cuando ves a estos fulanos actuar en favor de la banca y contra los ciudadanos, te recuerdan mucho a José Solís Ruiz, el ministro de Franco que pasó a la posteridad por decir que «la juventud española lo que necesita es menos latín y más deporte». Afortunadamente, un catedrático de Latín le recordó que «gracias al latín, señor ministro, a los hijos de su aldea, a los hijos de Cabra, les llamamos egabrenses».

Foto: Juan Rulfo.

Anuncios


Categorías:Sin categoría

Etiquetas:,

13 respuestas

  1. Lo malo es cuando te quieres exiliar pero no tienes ni dinero para el bonobús para lo que queda del mes, porque llevas desde que acabaste el tercer master cobrando 600 euros mensuales y aún tienes la deuda en formación, ahí es nada. Nunca he sentido necesidad de adquirir una vivienda, porque me gusta irme de las casas antes de que se me caigan encima, porque puedo cambiar bombillas y arreglar picaportes pero no sé nada de cimientos, ya ve usted qué mal lo aprendí todo. Eso no quiere decir que no sienta el drama del deshaucio, sólo quiere decir que irse, por ejemplo a Argentina, y aguantar dos meses sin ingresos cuesta 3.000 pavos que, a corto plazo, es unan cifra muy astronómica para mi y para mucha gente como yo, a la que no le queda más remedio que vivir al día. No se engañe, el exilio es para los que tienen recursos para exiliarse.

    • Le diré también que llevar bragas o calzoncillos decentes para el exilio es también complicado, ya que la ropa interior de mercadillo se desluce como mucho al tercer lavado, mientras que unas bragas buenas (jo, qué título para una relato) no bajan de los 8 euros y unos calzoncillos decentes nunca los tienes por menos de los 10 euros. Hasta para taparnos el culo tenemos que hablar de política.

      • Esos tipos que declaran “yo no uso calzoncillos”, con la convicción y orgullo que sostienes “yo no contribuyo al calentamiento global usando vehículo particular”, siempre me han provocado fascinación y desconfianza. En mis años interno en un colegio de frailes, el mercedario encargado de los internos nos conminaba a dormir sin calzoncillos, porque era más higiénico. Aunque en ese caso que era para expiarnos mejor la chorra desde algún agujero en la pared, cuando nos poníamos el pijama. En todo caso, el debate sobre la necesidad o no del calzoncillos está más abierto que nunca.

    • Claramente usted es una exiliada interior. No está sola. Muchos deambulamos fantasmalmente, con los bolsillos ligeros, por nuestros pueblos y ciudades, buscando gangas en Letbonus.

      • Este fin de semana me decía mi muy mejor amigo: ‘Si te sientes sola, busca a los raros, a los desalineados como tú’, no sé si es un insulto, pero el problema es que no veo a nadie con esas características cerca, ya sabe, en esta ciudad donde bla bla bla. Quizá van camuflados, intentaré darme cuenta de si usan o no ropa interior. Mientras tanto, si ve una oferta buena, avise, hombre.

      • Cuando investigue si usan o no ropa interior, sea sutil. Pueden tomarse la investigación como una señal. Ojo.

  2. Aunque he llegado un poco por casualidad a su bitácora, prometo no dejarla fácilmente. Después de leer siquiera por encima algunas de sus entradas, no me queda más que felicitarle. Un cordial saludo.

    • Todos llegamos a los sitios por casualidad, incluso por error. Eso a veces depara grandes descubrimientos. De hecho, inmediatamente después de conocer usted descartemoselrevolver.com, yo conozco 20 años no es nada. Y también me quedo. Espero que den de beber. Un saludo.

  3. Yo voy a discrepar. Ya sabe que me va ese rollo. Es muy curioso que mientras el sistema funciona, aunque sea perversamente, y nos proporciona enormes beneficios, es estupendo. Inmejorable. ¿Quién podría quejarse de estar comprando una vivienda al 3% de interés cuando sus padres lo hacían al 18%? Pero cuando el sistema falla, porque está fallando, entonces todo es apocalipsis y llamamientos multitudinarios a derribarlo… ¿para instaurar qué?
    La letanía de que rescatamos a la banca y no a las personas es un mantra muy malintencionado, y con un poso de manipulación. Deje usté caer a un banco. Por ejemplo, a esa ruinosa Bankia. Y detrás de él, a sus diez millones de clientes. A ver dónde tiene un mayor drama social, en diez millones de arruinados o en unos miles de desahuciados. Vale que las tragedias sociales no se miden por cifras, pero en épocas de crisis, el mal menor siempre es preferible al cataclismo.
    Pero entiendo que su discurso guste. Escribe usté muy bien, ¿lo sabía?

    • Usted y el sentido común, señor Martin. No sé cuánto hay de demagógico en poner énfasis en salvar un poquito a las personas en lugar de a la banca. Mucho, poco, algo. Da igual. Sólo entenderemos la dimensión del problema humano si somos capaces de imaginar, por un momento, que el desahuciado somos usted o yo. Todo iría mejor si desde hace diez mil años -por decir algo- fuésemos capaces de vernos en el lugar del otro.

  4. Muy humano. Si de algo me precio, señor Tallón, es de buscar siempre la perspectiva del otro para aprender a respetar a mis semejantes. Todo deriva de un problema de concepto, de creer firmemente que poseer una vivienda nos hacía mejores, nos igualaba a la élite. ¿Alquileres? ¡Eso es cosa de inmigrantes pobres y estudiantes! Queríamos casas, grandes, pequeñas, de una planta o de dos, con jardin o sin piscina. Y como nos movía el ansia de poseer, jugábamos a intercambiarla. Ibas al banco y se producía el trueque: salías con casa y la sucursal con tu hipoteca. ¿Alguien te obligó a firmar? ¿Nadie sospechó que ganando 1.300€ al me de albañil le dieran 350.000€ de hipoteca a 30 años? ¿Se imagina a Fausto reclamándole a los poderes públicos por la venta de su alma a Mefistófeles? Faltó sentido común. Y esa epidemia debemos atacarla.
    Dada nuestra condición humana, padecemos por nuestros semejantes. Eso nos diferencia del resto de animales. Por eso actúan, en la medida de lo posible, los poderes públicos. Porque, entre otras cosas, un Estado social consiste en eso. Pero no podemos estar recurrentemente pidiendo a un tercero que solvente nuestros problemas. La vida así es más fácil. Debemos ser responsables de nuestros actos. En eso también nos diferenciamos de los animales.

    • No le falta razón. La avaricia nos ha corroído. Y eso nos hace responsables en una buena parte de la crisis. Naturalmente, nos cae más a mano hacer pis en los gobiernos. Pero no abramos este debate. Nadie nos obligó a firmar. Algo difícil de identificar, entre lo que se ocultaba también nuestra avaricia, nos empujaba. Eso no quita que haya desahucios extraordinariamente inhumanos. No podemos dejar caer a la banca, pero la banca en muchos casos nos estafó. No tanto legalmente, pero sí moralmente.

      • Lo ha hecho. Y lo sigue haciendo cuando fue la responsable de tasarte la vivienda que tu compraste, y ahora no reconoce ese valor cuando te quita la casa y te dice que le sigues debiendo dinero. La banca siempre fue usura. Pero dejamos de percibirla como tal cuando nos prestó dinero barato. Perder un techo bajo el que dormir es siempre inhumano. No se equivoque, no le resto dramatismo al problema social que sufrimos. Pero lo que me niego es a analizarlo sin más, como si fueran setas que han crecido después de la lluvia. Hay causas, y soslayarlas sólo conduce a que, si alguna vez salimos de esta, caigamos en los mismos errores.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: