¡Necesitamos más dinamita!

La dinamita es, ante todo, una metáfora, y como metáfora no le veo sino ventajas. Cualquier posibilidad de cambio –factor que hace soportable la condición humana– descansa precisamente en que la metáfora funcione y la detonación modifique la dirección de los acontecimientos. Ninguna cosa cambia realmente más que aplicando cargas en sus cimientos. Cuando la atmósfera tiemble, y veamos los cascotes, estaremos delante de una señal positiva. En una acepción figurativa, claramente estoy a favor del uso de explosivos. La inercia es un peligro que sólo se sortea tanto en cuanto matamos ese sonambulismo que proyecta a su alrededor. DunsanyLa Historia, en el fondo, es una sucesión de booms. De hecho, la dinamita o la pólvora son muy anteriores a la dinamita y a la pólvora respectivamente. Parece que está mal explicado, pero es fácil de entender.

Borges, que trató todos los temas esenciales de la humanidad –no más tal vez de media docena–, se ocupó también de esta especie de teoría de los antecedentes. Lo hizo en un breve ensayo sobre Kafka. En el primero momento, lo pensó como un escritor tan singular como el fénix de las alabanzas retóricas, pero a medida que lo frecuentó, comenzó a reconoce su voz y sus hábitos en textos de diversas literaturas y de distintas épocas. Primero lo advirtió en las paradojas de Zenón contra el movimiento. El móvil, la flecha y el Aquiles que concibió el griego son, según Borges, los primeros personajes kafkianos de la literatura. También creyó escuchar la voz de Kafka en la prosa de Han Yu, en Kierkegaard, en Dunsany, en Leon Bloy. Quiere decir esto que, en la teoría de Borges, cada escritor crea a sus precursores. «Su labor modifica nuestra concepción del pasado, como habrá de modificar el futuro».

Hace años, un crítico escribió una reseña de un libro en el que enumeraba las influencias que detectada. Entre ellas citó a un escritor que el autor no había leído. Éste salió a la palestra para anunciar que malamente se podía uno ver influenciado por un escritor que no estaba en su biblioteca. El crítico respondió que si él detectaba una influencia de un autor no leído no era tanto responsabilidad suya, como crítico, sino del autor, culpable de no leer a un novelista imprescindible en su estilo. En definitiva, la dinamita nos acompaña desde antes de su invento, y así debe seguir. Que reviente 2012.

Foto: Lord Dunsany.

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Categorías:Literatura

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2 respuestas

  1. “Concebir un solo pensamiento que haga estallar en pedazos todo el universo.” como quería Cioran. Preciosa reflexión acrca de la dinamita y su poder sobre la inercia, amigo Tallón.
    comparto vivamente su deseo, así como su apelación a mi admirado Borges, siempre precursor
    de los que ,como usted, escriben las mores páginas. Salud y siempre humor le acompañen con o sin estallido. En tnto se cumple este deseo, que el poema de Los Justos del maestro se siga haciendo realidad. Un abrazo.

    • Si hay suerte, Eugenia, la explosión nos dejará llenos de polvo, incluso con un par de cicatrices. Gracias a ellas seguiremos escribiendo. Un escritor sólo necesita un conflicto, una buena basura personal, esa herida de la que hablaba el maestro Cioran para respirar a través de ella. Dicho esto, espero volver por aquí mañana a última hora. Me he puesto a pensar sobre mis nocheviejas, y he rescatado la mejor que conozco para enfocar la luz sobre ella. No le digo más. Despida este despojo de año como se merece. Un abrazo!

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