Borrachos para siempre

Hace unos años, por el Día del Libro, mi jefa me sorprendió ojeando pornografía en Internet, y me pidió que, por favor, saliese a airearme y, de paso, entrevistar «a uno de esos escritores» que acudían a firmar ejemplares, aprovechando que no tenían donde caerse muertos, si no contábamos algunos bares. Me pareció que empleaba el término «escritor» con la acepción de «mamarracho fracasado». Nada que objetar. Después de todo, yo era escritor y gastaba el tiempo viendo porno casero. Por no decir que la semana pasada, cuando mi editor me envió la liquidación del primer trimestre, el balance de mi novela resultó ser de «–7 libros vendidos». No quise averiguar qué significaba vender siete libros negativos. ¿Que los lectores los habían vomitado, después de comprarlos? Me pareció muy deprimente, aunque muy divertido.

Me tomé el encargo con calma, bebí dos cañas, y a mediodía me caí por el Paseo. Había tres escritores dedicando ejemplares, y dos de brazos cruzados, aburridos. Me costó decidirme. Echar firmas no es señal de nada, salvo de que se sabe firmar. A veces ni eso. No me hacía desconfiar menos que la pareja que no dedicaba libros, en su lugar no estuviese en un bar, refrigerándose. Creo que hacía calor. Cualquier opción era atroz. Me ocurrió como en aquella viñeta de Ramón, en la que un pez gordo se dirigía al pueblo con énfasis: «Tenéis que elegir: nosotros o el caos». Primera planaLa multitud fue unánime: «¡El caos, el caos!» Pero el pez gordo enfrió la euforia y devolvió las cosas a su sitio: «Da igual, también somos nosotros». Finalmente, elegí el que más interés despertaba. Quizá me enseñase algo acerca del éxito. Lo secuestré diez minutos, le formulé cinco preguntas y me fui a tomar otra caña, que era el objetivo. Cuando llegué a la redacción y me puse a escribir, la entradilla me salió sola: «Fulanito de Tal escribió su primera novela a los nueve años, mucho antes de cascarse su primera paja. Apuntaba maneras». Me pareció la entradilla perfecta. Nunca, de hecho, había escrito una entradilla decente, sólo ese día. Creía que había que desconfiar de la gente que a los nueve años hacía maravillas, y que no eran la masturbación. En ese sentido, la entradilla te prevenía de la clase de escritor a la que te enfrentabas –es decir, la peor, la del escritor que se cree predestinado–, de modo que tenías tiempo para cerrar el periódico y huir a otro país.

Algo en mi entradilla, sin embargo, no convenció del todo a mi jefa, que me preguntó si le estaba tomando el pelo, o simplemente estaba borracho. Introduje los cambios necesarios, hasta escribir la típica entrevista, ya sin las típicas pajas. En silencio, añoré los tiempos en que los periodistas guardaban en un cajón una botella de ron o de whisky, para afinar las crónicas, más que nada. Enric González cuenta que en los mejores años de El País abrías el cajón de tu mesa, dabas un trago y escribías que daba envidia. En su caso, como Enric González. Eso, lógicamente, conlleva su riesgo. Hay que tener nervios templados para limitar la bebida a la redacción. El domingo coincidí con un veterano periodista, pero no tan veterano. Era mediodía, parecía verano e íbamos por el segundo vermut. Su hijo, de ocho años, jugaba en la mesa vecina con otro niño. En un momento dado, hablando entre ellos, el hijo de mi compañero le confesó a su amigote que «un día mi papá se va a quedar borracho para siempre».

Foto: Primera plana (1974), de Billy Wilder.

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Categorías:Bares, Literatura, Vida diaria

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36 respuestas

  1. Sr.Tallon voy a ser la primera en comentar porque, como es obvio, no tengo nada que hacer a estas horas de un día martes más que ahogar penas porque el Barça perdió humillantemente ante el Bayern. Y no es siquiera que el Barça sea mi equipo porque, si existe algún Dios, cosa que dudo, bien sabe que mi corazón sólo late por River Plate pero ese no es el tema que nos ocupa. El tema que nos ocupa es una duda existencial: Ud. prefiere el porno casero al porno comercial ?

  2. ‘Un día mi papa se va a quedar borracho para siempre…’ Ese niño es un genio. Enhorabuena, disfruto muchísimo con tu escritura. Yo sería una +10

  3. “Mi problema al final es que empecé demasiado tarde escribir. Tenía que haberlo hecho a los nueve años!!” ¿comenzó primero a masturbarse entonces? De ser así, lo habríamos hecho más o menos por la mismas edad.

  4. Óigame, don Juan, ¿y por qué no opta por la literatura mística? Tampoco hay grandes diferencias, si nos ponemos estupendos -y sin ponernos- entre el porno y la mística.

    Y si no, que se lo pregunten a un orensano tan de pro como lo fue José Ángel Valente.

    (Digo yo, para variar un poco).

  5. Mire, mire…

    Se titula “El temblor”. De “Material memoria”:

    La lluvia
    como una lengua de prensiles musgos
    parece recorrerme, buscarme la cerviz,
    bajar,
    lamer el eje vertical,
    contar el número de vértebras que me separan
    de tu cuerpo ausente.

    Busco ahora despacio con mi lengua
    la demorada huella de tu lengua
    hundida en mis salivas.

    Bebo, te bebo
    en las mansiones líquidas
    del paladar
    y en la humedad radiante de tus ingles,
    mientras tu propia lengua me recorre
    y baja,
    retráctil y prensil, como la lengua
    oscura de la lluvia.

    La raíz del temblor llena tu boca,
    tiembla, se vierte en ti
    y canta germinal en tu garganta.

    José Ángel Valente

  6. Me deja sin palabras, Tallón, sobre el Porno y las pajas no se puede disertar a las diez de la mañana, sobre todo porque no está permitido traer alcohol al trabajo tan temprano. Sobre las monadas de los niños tengo un carro lleno, conozco a una que le preguntó a su madre por qué era la madre más gorda de todo su colegio, y a otro que le decía a su padre, con sólo tres años, que se pusiera algo de ropa encima, que si no le daba vergüenza de ir desnudo por la casa, ah, la dulce percepción infantil…

    • Yo es que de esto diserté ayer por la tarde y parte de la noche. Madruga usted demasiado, y claro, el tema del día la sorprende con el cruasán. En cuanto a los niños, qué vamos a decir. Ya lo dicen ellos, sobre todo si nos perjudica. Cabronazos.

  7. Me hice mi primera paja con ochos años, en tercero de Primaria. Con las rodillas. Y en clase de Matemáticas. Fue involuntaria. Con el tiempo desarrollé la creencia de que ese éxtasis que acontecía entre mis piernas era el síntoma de una terrible enfermedad que sólo yo tenía, y que además era de carácter terminal. Curiosamente me importó una mierda. Pensé, incluso, que matarme a pajas era una bella forma de morir.

    Abrazos, señor Tallón.

  8. Estimado Tallón, no voy a comentar el texto, hoy no toca, como diría el muy honorable Jordi Pujol, pero leyendo y viendo la fotografía, me ha hecho recordar de una memorable paja, en la que la protagonista era Susan Sarandon tocando el piano…muchas gracias por desatascarme la neurona con sus textos.

  9. Debo felicitarlo por su memorable análisis de las dos novelas.La de Vargas Llosa la leí hace tanto timpo que necesito volver sobre ella, que curioso, no hace mucho leí algo de Goytisolo que
    conecta muy bien con sus apreciaciones, y he de decir que su reseña es tan buena como la de él. Vargas entró en mis lecturas por una amiga de Piura, cuyo hermano era muy amigo de él.
    Llegó a ser uno de mis “santos patrones”, pero la maldita memoria me hace perder de vista mi
    percepción de La casa verde. Rebuscaré porque me ha incitado a degustarla. Su denuncia de la crueldad machista sigue muy vigente.
    Hizo bien en aprovechar sanamente sus nueve años. Así que ahora está en óptimas codiciones para escribir novelas, o poemarios, o aforismos.Estoy convencida de que ese menos siete es un
    dato que no disminuye la confianza de cuantos le seguimos, en que su valía será reconocida, a pesar de los tristes tiempos que vive la cultura.

  10. Ahora entiendo por qué todo empezó a decaer hace tanto en el País: porque prohibieron las botellas de guisqui; se empieza así, y se acaba sin siquiera poder despedir a EG, porque ya se ha despedido él solito el dia antes. Saludos, Andrés

  11. Hostia hostia hostia hostia hostiaaaaaaaaaaaaa…

    Me han escrito basayo.

    Sí, basayo.

    Basayo.

    En un examen.

    ¿Que qué es un basayo? Le cito: «¡Dios, que buen vassalo! ¡Si oviesse buen señor!»

    Pues eso.

    Y digo yo que quien me lo escribió (el examen era a las 8.30 de la mañana) debió confundir el aula con un after. Y llegó ciega de juisqui.

  12. Querido Tallón, ¿ha pensado dónde encontrará la inspiración si algún día regresamos a la Arcadia feliz de crecimiento económico y pleno empleo? ¿se imagina en un mundo sin miseria? Creo que es en periodos de inestabilidad social donde surge la creatividad literaria. De ahí la fecundidad rusa y alemana, de ahí la grandeza de nuestra novela dieciochesca. Qué paradoja. Nos veo saliendo del agujero y deseando entrar en uno nuevo para escarbar historias con las que hacer chascarrillo.
    Bah, le miento. De esta no salimos, así que descuide.

    • Bah, seguro que salimos de esta y yo ni me entero, así que puedo seguir actuando como si viviésemos en la miseria más hermosa. Bah, le miento, de esta no salimos nunca. Lo que me hace se optimista en relación a la posibilidad de un triunfo literario.

  13. Enorme, Tallón. No puedo dejar de partirme la caja…Ja, ja, jahaha… Me ha venido a la cabeza los zapatos (qué escándalo) en la presentación de “Bovary 21”. Eres un fenómeno. Abrazos

  14. Me gusta. Y mucho. No sabes las risas que nos echamos el sábado con tu post. Eres un genio.

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