Perder es un vicio

El sábado me entregaron un premio y cuando tomé la palabra me puse a hablar de mis derrotas. Noté que la gente se miraba entre sí, como diciéndose «¿pero tan perdedor es este chico que no sabe cuándo gana?». Había adquirido el hábito de presentarme en balde a los concursos literarios. No tanto por si ganaba un día, de rebote, como por ver si perdía una vez más. Después de todo, como sostenía Flaubert, la tristeza es un vicio. En cierto sentido, veía las cosas como Carlos Bilardo en marzo de 1990, cuando Argentina estaba a punto de batir el récord de más minutos sin marcar un gol. El seleccionador, en la charla previa al encuentro contra Escocia, arengó a sus jugadores, todavía vigentes campeones del mundo: «No se les ocurra meter un gol antes El nadadorde los seis minutos porque nos quedamos sin récord. Nosotros tenemos que estar en todas las conversaciones, en las buenas y en las malas. Después de los seis minutos hagan lo que quieran».

La biografía de algunos escritores, hasta que no necesitan los premios, se levanta sobre su paso sin pena ni gloria por ellos. En silencio y sin prisas, esos fracasos te hacen más grande. Naturalmente, también los jurados se equivocan y un día, sin que estés preparado, te declaran vencedor. La vida del escritor apegado a los premios literarios es a menudo una fuente de amarguras muy necesaria. A mí me recuerda a El nadador, de John Cheever, ese relato en el que Ned Merrill, disfrutando de una tarde de sol en la piscina de los Westerhazy, decide que regresará a su casa a nado, cruzando las otras diecisiete piscinas que hay entre la de sus anfitriones y la suya. El escritor a veces también avanza así: nadando y ahogándose, pero sin ahogarse del todo, porque debe disponer las cosas para presentarse al siguiente certamen. Y volver a ahogarse. La sucesión de derrotas te va moldeando. Y haciéndote más escritor. La literatura y la vida tienen más que ver con las derrotas, en sus distintos tamaños, que con los triunfos. Te producen rabia, frustración, asco, gracia, material muy interesante que conviene aprovechar para levantar tu estilo. Sólo puedes ganar a cambio de perder antes muchas veces. Es hermoso ganar a la primera, pero irreal. Incluso improductivo. Esto sólo es una frase, claro. No obstante, hace algunos años le escuché decir a Andreu Rabasa, presidente de Derbi, que para triunfar hay que aprender a ser segundo. Otra frase. Personalmente, nunca me fue tan bien como cuando perdía a todas horas. Cierto es que era infeliz, y me desesperaban las derrotas a todas horas, pero esas desgracias fueron un buen alimento. Después de todo, yo sólo quería ser un pequeño escritor. Es lo mejor que se puede ser. Escritor, y gánster. Henry Hill, en Uno de los nuestros, de Martin Scorsesse, aseguraba que para él ser gánster era muchísimo mejor que ser presidente de los Estados Unidos. También es una frase. Sólo una frase. Pero con unas pocas frases más, escribes una novela.

Foto: El nadador (1968), de Frank Perry.

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Categorías:Bares, Literatura, Vida diaria

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53 respuestas

  1. No lo voy a felicitar por el premio, para qué? Me interesan más los cuentos eróticos por los que ganó aquel primer premio. Publíquelos, por favor.

  2. ¡Caramba! Y fue en O Grove, pues me quedaba cerca para ir a saludarle, es que no estoy a lo que tengo que estar.
    Curioso por otra parte que hoy me acordase de la pelÍcula El nadador, no sé porqué pero me apetece verla de nuevo, tampoco recuerdo si me gustó o no. Eso sí Uno de los nuestros, junto con el Padrino es de esas pelis que siempre veo por lo menos una vez al año.

    Ah, y felicidades y que siga aburriendose de recibir premios

  3. Pues enhorabuena aunque poner a Cheever como referente y más con el Nadador más que una comparación es un manifiesto.

    Le espero soñando.

  4. “No sabía qué quería en la vida, aparte de emborracharme.” ❤

  5. Tan al pie de la letra se ha tomado usted la máxima becketiana (“Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor”), que ha acabado fracasando a lo grande, con premio y todo. Enhorabuena.

  6. tus fracasos son los míos, no ganes nunca…. si tu no quieres, claro…

  7. Con artículos así tendrás que irte acostumbrando a ganar… ¡buenísimo!

  8. Enhorabuena, algo mal habrás hecho.

  9. Un perdedor o nada o sabe que tendría que nadar. Mis más sinceras felicitaciones por el premio; hasta para saborear el perder uno tiene que saber qué es ganar. Otra frase, ya sabe.

    Abrazos, señor Tallón.

  10. Enhorabuena. Para ganar del todo hay que saber reconocerse perdedor.

  11. 1) 12.500 pesetas … Simple curiosidad: ¿todo el boozing en su gaznate, o fue espléndido y compartió con otros ?

    2) Con lo guapo que es Burt Lancaster, ¿ no había otra foto de la peli en la que sus pies no pareciesen los de un hobbit ?

    • Bebí hasta que los desconocidos me resultaron caras conocidas, a las que, naturalmente, había que invitar. En cuanto a los pies, a veces son ese tipo de desgracia que te persigue, para que nunca puedas creerte que eres perfecto, por mucho que tus fans así lo piensen.

      • Así que la generosidad, when boozing, en usted siempre es a posteriori.
        Pies > desgracia >perfección … resumiendo, groupies no .
        🙂

  12. su escritura está protegida por esa suerte de fondo dionisíaco que suponen sus fracasos. Así que disfrute sin temor de los éxitos que son también un premio para nosotros, sus lectores. Mi enhorabuena, y cuide mucho de Gilda, no sin antes guardar a buen recaudo sus calcetines, suele ser otro de sus trofeos favoritos.

  13. Me ha encantado, a veces cuando le leo tengo la sensación de asistir a un grupo de terapia para pirados. Inquieta y reconforta al mismo tiempo.

  14. Me ha encantado. Leyéndole tengo a veces la sensación de asistir a un grupo de terapia para pirados.
    Inquieta y reconforta al mismo tiempo.

  15. Hay derrotas que saben a victoria…y también viceversa (un lío,vaya).Felicidades por el premio.Y por el post!

  16. Y si el vicio fueran éstos escritos, Mr., y más ahora en el váter; y en su caso por ahí con Jabois; uf, eso ya no va a tener remedio.
    Por cierto, las moscas y Limónov, estoy ahora mismo entre sus páginas; tremendo.
    Cordial saludo.

  17. “Mi padre decía siempre que para saborear bien una victoria, antes hay que haber probado el sabor de una derrota”. Supongo que usted, que -como el que suscribe- es colchonero, recordará estas palabras del inicio de aquel hermoso (y triste) cortometraje de Antonio Conesa con guión de Pablo Olivares, “Campeones”. Pero no hay mal que cien años dure (o catorce, como es el caso), y si incluso usted ha sido capaz de quitarse de encima este fin de semana su eterno sambenito de “pupas” (muchísimas felicidades, por cierto), ya no me queda duda alguna de que este viernes, el Madrid -esta vez sí- muerde el polvo…

  18. Vaya descubrimiento. Acabo de llegar a este blog, y creo que me quedo.

  19. Pues yo también me quedo.

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