Directamente desde el bar

A la columna de un periódico nunca está de más llegar desde el bar. Creo que es bueno para la columna. No importa si eres el tipo que la escribe o sólo el que la lee. En ambos casos el bar aquilata la pieza. En los años cincuenta, cuando Dean Martin actuaba en hoteles de Las Vegas, una voz en off lo presentaba anunciando: «Señoras y señores: el hotel Sands se enorgullece de presentarles a la estrella de nuestro espectáculo directamente desde el bar». Todos debiéramos llegar a nuestro destino pasando por un bar previamente. La barra te da aplomo. Nunca hay que entrar frío en la columna. Corres el peligro de empezar hablando del gobierno, que es un error imperdonable, además de una vulgaridad. Primero entras en el bar, digamos, y después entras en materia. Si tienes suerte, y eres el que escribe la columna, el propio bar te proporciona el tema, si no tienes. Cuando finalizó la primera guerra mundial, y Julio Camba pudo reanudar sus viajes por Europa, decidió tomar el pulso a la Inglaterra post-bélica dirigiéndose a un bar.Dean Martin Ni a Buckingham ni a Westminster. Eso le ayudó a encontrar una de las primeras frases más bellas de nuestro columnismo: «Inglaterra seguía bebiendo».

Los días tienen sus trámites. Madrugar a eso de las once, desayunar copiosamente, en bata, llamar al trabajo para avisar del retraso y que te dé tiempo a pasar por el bar, como Dean Martin. Y ahí, acodado, te aclimatas lentamente y lees tu columna preferida. O la escribes. Hace un par de semanas, precisamente en un bar, le comenté a un amigo que igual me iba a El Progreso. Me miró como si hubiese dicho que me iba a pique. «¿Y qué vas a pintar tú en Lugo?», escupió. Admito que me encogí de hombros, inseguro. Eso le dio tiempo para sacarme un trapo sucio: «¿No fue ahí donde te dio unas hostias aquella tía?». Me tomé un par de segundos para precisar, abandonando temporalmente el silencio, que no fueron unas hostias, en realidad. «Simplemente me arrancó cuatro botones de la camisa, por error. Pero sí, fue ahí». Se trataba de mi segunda visita a Lugo, y el caso es que estaba yo otra vez en un bar. Era sábado, como hoy. Yo sólo voy a Lugo los sábados, por lo visto. Me gusta pensar que tiene algo que ver con Novoneyra y esa historia que cuenta Francisco Umbral en La noche que llegué al café Gijón. Uxío era «un gallego grande y lento, un sancristobalón de los bosques celtas, un hombre de mirada llorosa, bigote empastado y conversación melancólica», y durante su estancia en Madrid, cada vez «mejor poeta y más acendrado y solitario», se enamoró de una tal Terele Pávez, y en una ocasión le hizo un poema donde le decía: «Eres tan sábado…» (artículo completo en El Progreso).

Foto: Dean Martin.

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Categorías:Bares, Literatura, Periodismo, Vida diaria

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17 respuestas

  1. Un final de escándalo, señor Tallón.

  2. Si los bares de Lugo van a ser el nuevo escenario de sus columnas, lo siento por los que vivimos en Ourense, aunque no lo veamos físicamente, nos conforta saberle cerca. No lo siento por una ciudad incapaz de retener a sus talentos, así nos va.

    Nuevamente felicitarle por un delicioso artículo, merecedor de todos los reconocimientos. Aquí quedaremos, un poco más tristes pero también esperanzados porque le vaya muy bien.

  3. Magnífica, en especial la frase “No importa si eres el tipo que la lee o sólo el que la escribe.” (disculpe el atrevimiento o el error de transcripción)

  4. El bar no es sólo una manera de llegar a nuestro destino. El bar es, esencialmente, nuestro destino. Pero sólo si este ha de ser promisorio. La ausencia de un bar a nuestros alrededores es, sencillamente, el peor de los infiernos.

  5. Me alegro sinceramente que un medio de comunicación dignifique su esfuerzo y su calidad literaria. No suele ser muy habitual. Otros ya hemos abandonado el gremio cansados de tanto hijoputismo. Siga así y que el futuro le depare muchos gin tonics. Yosi le echará de menos.

  6. Aunque no parezca posible, sigue superándose a sí mismo y nos deja a todos con el culo torcido. Un gustazo leerle.

  7. Hogar, dulce hogar ( aunque me pase el dia en el bar). Platon.

  8. No hace mucho que encontré este oasis, Hay otros, pero no tienen bar.Me quedo, con su permiso

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