«¡Vamos a morir todos!»

Encima de las dependencias de la policía autonómica, en el segundo piso, han abierto un prostíbulo, vagamente discreto. Sólo lo sabe todo el barrio. Y algunos lectores de periódico. Mi amigo Andrés, a su vez, vive encima del local, con su madre. «¿Qué opinas?», me preguntó al darme la noticia, hace dos semanas. Me pareció esa clase de pregunta que te obliga a sacar lentamente el paquete de tabaco, palpar todos los bolsillos buscando el mechero, y cuando al fin enciendes el cigarro, decir: «Pues no sé qué decirte». Lamentablemente yo no fumo, así que para ganar tiempo, carraspeé, miré la hora, incluso hice el gesto de ajustarme la corbata, aunque sin corbata. En ese ínterin me pasaron por la cabeza algunos de los consejos que Lord Chesterfield, Lennyen el siglo XVIII, dirige por carta a su hijo Philipp, afincado en París. Es célebre la exhortación sobre el acto sexual: «El placer es momentáneo, la posición ridícula y el costo exorbitante». La descarté.

Después de acomodarme, y aclarar la voz, imité un gesto de levedad, como si fuese pronto para disponer de una opinión sobre los pisos de prostitutas. «Nunca sabes quién acabará siendo un mal vecino», respondí, para no decir gran cosa. Yo tuve uno que era filósofo. Lo sé porque había una placa en la puerta con su profesión inscrita. Parecía el vecino perfecto. Pero un día advertí que no se le caía nada al suelo, no arrastraba las sillas, no golpeaba las puertas, no freía pescado, no escuchaba a The Clash, no recibía visitas a horas intempestivas. La filosofía, supongo, requiere un tipo de silencio angustioso y solitario. Ese que te hace la vida imposible si vives en el apartamento de al lado. Era insoportable. Me inquietaba que todo estuviese bien, en orden, como esos salones en los que al entrar descubres, azorado, que los cojines están alineados en el sofá (artículo completo en El Progreso).

Foto: Lenny Bruce.

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Categorías:Literatura, Vida diaria

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27 respuestas

  1. Comparto l consjo de Lord Chesterfield, Ciorán manifestó que no cabía esperar mucho de un animal como el humano, que coronaba su absurda gimnástic con un gruñido. El precio… no sé, depende del abrigo que se quisiese comprar. Estaría bien que instalasen el negocio
    en el Congreso, o en el Obispado ¿Le parece?

  2. cantidad de abrigos con tanto padre generoso…

  3. Qué quiere que le diga, Sr. Tallón. Antes de vivir en Alemania nunca había reflexionado sobre el tema de las putas o, si queda mejor decir, de la prostitución. Pero viviendo en estas tierras he llegado a entender la necesidad de tales servicios. Es que la gente aquí no es nada amable, Ud. sabe.

  4. Nadie. Ni siquiera las putas.

  5. Ya veo. Se está arrepintiendo pero es demasiado tarde, ya estoy en camino.

  6. Excelente, aunque supone mal. El silencio requerido no tiene por qué ser angustioso; a menudo resulta todo lo contrario. Recuerdo que alguien sabio nos dijo en más de una ocasión que pensar (filosofar… qué más da) podía ser “monedear” (hacer sonar las monedas que uno ya guarda en el monedero) y no sólo ni siempre esa búsqueda que refiere a la angustia. En cierto modo lo que decía el sabio aquel sería extensivo al leer y releer, por ejemplo. Bien mirado no es que usted supusiera mal; acaso no suponía suficiente. O sí. Sabe qué, voy a releer su escrito, no sin antes desearle salud, como es de recibo (no vaya a creer que es por otra razón que porque nos siga deleitando con su pluma) Saludos, Juan.

  7. Sobre el ruido o sobre el no ruido, lo importante será que verse. (¿Empezó con ella ya? ¡Maldita impaciencia!)

  8. La primera vez que acudí a un prostíbulo mi acompañante, que contaba entonces con 18 primaveras recién cumplidas, fue saludado efusivamente por el portero, el gerente y una camarera. Las putas hicieron en cambio gala de su profesionalidad y utilizaron el “cariño” en lugar del nombre de pila, aunque entre ellas se guiñaban el ojo con maldad. Durante un tiempo estuve empeñado en recortar distancias, pero no conseguí enamorarme de nadie y perdí rápidamente el interés por esos lugares.

    Sospecho, sin embargo, que un inmueble lleno de vecinos por completo ajenos a la industria del placer sexual hubiese logrado retenerme, como mínimo, un par de meses más. El no saber quién se esconde detrás de cada puerta presenta un horizonte repleto de posibilidades. Imagínese; aquel fulano que con la excusa de ir al burdel lo que en realidad buscaba era encontrar la puerta de su amor. Me hubiesen dedicado un par de titulares en prensa gallega.

    Abrazos, amigo Tallón.

  9. Necesitarán quien la cuide. De otra cosa no, pero de piscinas sé un rato. Les mando presupuesto. sin compromiso, sin compromiso; por supuesto.

  10. ¡Delo por hecho! Esto… que si a la Moss no le viniese bien, en ese caso sólo, digo yo que si valdría igual mi prima Jacinta. Algo más entradita en carnes. ¿Qué si va sobrada? ¿Para los tres? Incluso para cuatro. Pero es un primor; un primor oiga usted.

  11. No deja de maravillarme lo ideal de la localización del local. Clientela amparada por los agentes de la ley! Magnifico! Sexo seguro.

    Una idea que habría enloquecido hasta al mismísimo B. de Mandeville. El de la Fábula de las abejas. Ese maravilloso compendio económico-filosófico, que culminó con la brillante idea de defensa de los burdeles públicos, según la cual el uso público de algunas mujeres no solo sería a base de ciertos placeres comunes, sino de la propia prosperidad económica de cada reino.

    Aish, esta especie nuestra que no deja de sorprenderme…Aunque yo soy como su vecino “el filósofo”, hago poco ruido. Pero debo avisarle,que llevo con insomnio tres años a causa de mi amantísimo vecino del bloque contigo. Ese que cada noche me deleita con su excelente gusto televisivo hasta altas horas de la madrugada…Así que, he pasado a la acción y he emprendido el tortuoso camino de la venganza!! Así, siguiendo los criterios del Sr. Guardiola, me levanto temprano y acto seguido, destapo mi transistor, lo proyecto hacia la fuente de mi no dormir y me regocijo subiendo el volumen !! Pequeñas venganzas, que culmino participando en la bronca matutina de las vecinas del otro lado del tabique ! Dios, Sr Tallón, estoy rodeada!! Y lo peor, es la sonrisa sardónica que me ataca al compartir ascensor y conversación meteorológica.
    Creo que me daré más al sexo !

    Somnolientos saludos

  12. Prefiero la VENGANZA ! Le he cogido gustillo a esto de ser malvadilla. Tanto silencio y sigilo estaban mellando mi capacidad de empaque…Sexo sí, pero con gusto Sr. Tallón ! Ese tipo le roba la pensión a la abuela-madre y yo no estoy para estos papelones…Desde que ostento la nada desdeñosa cifra de 38 tacos, prefiero el papel de víbora rompe-tímpanos! Será que recibí demasiados rayos catódicos viendo las peripecias de la Bruja Avería! No cumplieron su función durante la infancia, aunque deben tener efecto rebote, puesto que me afectan en esta etapa de canas incipientes.

    Si viene por Barcelona a presentar su nuevo libro, ya le pondré al día del otro tema en la sesión de bareto mugrientillo del Ravalstán ….con pita incluida, que ya sabe que queda muy cool.

    Cuidadín con los del grupo PRISA, que están cada día más del lado del dúo Mandeville-Smith!

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