Tocata y fuga en re menor 565

Nunca desconfío tanto de un ruido como cuando es pequeño y sólo puedes escucharlo tú. Es seguro que te desquiciará. En cierto sentido, funciona como las obsesiones. Cuando te das cuenta, te ha vuelto loco. Robert Stone relata en Dog Soldiers que una noche los soldados del vietcong entraron en la choza de un misionero en la región del Ngoc Linh y se lo llevaron. Lo ataron en uno de sus refugios, le vendaron los ojos, y le sujetaron la cabeza a una jaula con una rata encerrada. «Cuando a la rata le entró el hambre, empezó a roer abriéndose paso hasta el cerebro del misionero». El religioso no oía sino un vago ruido, pero lo vago, si te distraes, deviene atroz. Yo hace una semana me hospedé en el Monasterio de Oseira para escribir,Ginger Rogers durante tres días. Iba buscando esa clase de silencio que, si lo observas detenidamente, te hiela por dentro. Me habían contado que los monjes trapenses apenas hablan entre ellos, y que en la abadía existen tan pocas distracciones, que te apuntas voluntario a laudes y vísperas.

Parecía el escenario idóneo para dar el último «toque» a mi libro. El toque, en ocasiones, es cambiar sólo una coma de sitio. Se trata de una maniobra sencilla, incluso ridícula, salvo por que algunas comas pesan, en el sentido que a veces pesa un cigarro entre las manos. Nunca hay que tomarse un signo a la ligera, como si sólo fuese un lugar en el que hacer una pausa. He visto comas tan mal puestas, a menudo por mí, que me gusta oír el clic cuando al fin una encaja. Existen frases en las que una coma suena como la tocata y fuga en re menor BWV 565 de Johann Sebastian Bach. Recuerdo que una vez abrí un libro de Aznar, y de pronto, en mitad de una oración pánfila, me encontré un punto y coma impecable, perfecto. Sentí que no había que leer nada más, y dejé el libro. Cuando viene a cuento, le recomiendo a los amigos que busquen ese punto y coma. Se lee rápido (artículo completo en El Progreso).

Foto: Ginger Rogers.

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Categorías:Literatura, Vida diaria

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21 respuestas

  1. Como dicen por aquí: el diablo está en los detalles.

  2. Cuál de los dos se lo dijo ?

  3. Seguro que la elocuencia de ese silencio habrá obrado maravillas con las comas.Lo del muelle fué un guiño del diablo. Pruebe la próxima en uno de monjas. La Armenteira, por ejemplo.El postre es divino.
    Dïgale al Fortes que le hable del cura Celsiño.

  4. “Un poco solos”. Supongo que supone bien. Y hablando de la soledad he sentido nostalgia (y envidia, créame, sana) de verles ahí encaramados y sin compañía en lo más alto de la tabla.

  5. Déjese, déjese. Con la de fármacos que hay hoy en día para mitigar eso. Y lo bien que se ve todo desde las alturas (especialmente a los de Concha Espina. Y a nosotros) Si París valía una misa, ¿no valdrá una Liga algo de vértigo?

  6. He vuelto a la oficina. No le digo nada.

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