«Hay que leer a los rusos»

Eso que llamamos cholismo, y que no existe, como la Mafia, se cimentó en la primera reunión de Diego Simeone con su plantilla, cuando se incorporó al Atlético en diciembre de 2011. Me gusta pensar que formaron un coro, turbado y silencioso, y el entrenador, en el centro, lanzó una frase simple, vagamente extemporánea, pero de estadista: «Caballeros, hay que leer a los rusos». Seguramente, nadie les había dicho algo así en un vestuario. Ni siquiera en un aula. El Cholo alegó que necesitaban empezar de cero, incluso desde más atrás, para recordar qué era el ser humano y hasta dónde podía llegar. Supongo que los muchachos asentían, pero de incomprensión, por guardar las elementales formas. Cuando el míster empezó a repartir novelas de Dostoievski, Turgueniev, Gogol, Sholojov o Gorki se escucharon las crepitaciones de los gestos aprensivos de los futbolistas. Destino de un hombreDespués de ese día, sin embargo, fue inevitable ganar la Europa League, la Supercopa de Europa, la Copa del Rey ante el Real Madrid y el sábado la Liga frente al Barça. Tal vez no queden ahí las desgracias.

Poco a poco el Atlético de Madrid dejó de ser un equipo de fútbol común. Cualquier movimiento dentro del terreno de juego, hasta la expresión más primitiva, como despejar un balón para ahuyentar la muerte, era un descenso al alma humana. Empezaba a cobrar sentido la lectura de los rusos. Desde fuera, a poco que permanecieses atento, y advirtieses a qué profundidades abismales descendían aquellos muchachos para encontrar su fútbol, en lugar de una crónica deportiva te salía un tratado del ser humano, en el que Diego Costa te recordaba a Raskolnikov, convirtiendo los goles en crímenes, Gabi a Stepán Arkádievich Oblonsky, Arda Turan al Eugenio Oneguin de Aleksandr Pushkin, Godín al Chíchikov de Las almas muertas, Felipe Luis a la Pelagia Nílovna Vlásova de Gorki, símbolo del despertar del pueblo ante las instituciones del zarismo. Y así sucesivamente.

Sometidos a la lectura de los rusos entre semana, el Atlético no se permitió soñar en toda la temporada. Siempre en vela, como esa señora que anda en tacones a las cuatro de la mañana, y a las nueve, y al mediodía, en el quinto derecha, mientras tú tratas de preparar tu oposición a auxiliar administrativo en el apartamento de abajo. Cuando al fin el equipo pudo soñar unos segundos en el Camp Nou, para celebrar que era campeón de Liga, ya era la realidad de nuevo. El Cholo Simeone tuvo que recordar que el próximo sábado disputaban la final de Champions. Así que pocas hostias, aconsejó. De regreso a Madrid, cuando estuvieron todos en el avión, se volvió a hacer el silencio, y el entrenador tomó la palabra para rezar: «Señores, esta semana Guerra y paz, de Tolstoi».

Foto: Destino de un hombre (1959), de  Serguéi Bondarchuk.

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Categorías:Fútbol, Literatura

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31 respuestas

  1. No se puede honrar mejor a los maestros rusos.No digamos a Simeone. Redondo como el “corazón sin temblor de la redonda verdad”.

  2. No hay sitio para el Oblomov de Goncharov en este equipo…

  3. ¡Hostias Xoan! Esta vez sí: por dios, fírmeme un autógrafo, pero a cuchillo, y en el alma, para que no se borre. Salgo esta misma noche hacia Ourense, o hacia Lisboa. O hacia donde sea.

  4. Que grande eres. Mi admiración incondicional.
    El domingo Florentino leerá “Memoria de la casa muerta”.

  5. Temo por su equipo, Sr Tallón, aunque más por Ud. Hace poco Ud nombró a un expresidente argentino recordado, entre muchas otras cosas, por atraer a la mala suerte. Debo decir, sin embargo, que hasta el domingo circulaban fotos de dicho sujeto con la camiseta de River Plate, mi equipo y el del expresidente, intuyo que por obra de seres sin alma como los hinchas de Boca. Sin embargo, eso no impidió que River saliera campeón, Sr Tallón. De todos modos, tenga cuidado.

    • Yo siempre tengo cuidado, en especial de la alegría. No cometeré el error de principiante de experimentar el entusiasmo del triunfo antes del partido, ni siquiera después del partido. Baste decir que tras ganar la Liga ante el Barça, en un partido titánico, en una temporada épica, yo sentí un gran vacío. Fue como si ante mí hubiese un gran precipicio, y no me importase tirarme porque no tenía miedo a la muerte, ni siquiera temía por mi integridad, la sensación extraña que me recorría era que seguramente, si me precipitase, volaría. Pero insisto, nada de alegría desaforada. No. Un grandísimo vacío, una calma turbadora, un miedo muerto, ahogado con mis propias manos.

  6. La clave es recurrir a Lérmontov a falta de heterónimos rusos de Pessoa.
    Cholo, no nos falles.

  7. Señor Tallón, xa ve que por alí, polo “voto con botas”, andamos co Cañete e esas cousas de xente “seria”. De vez en cando, como onte, citámolo a vostede. Aí lle deixo o enlace. Tamén saiu Fernando Iwasaki, un autor que descobrín hai pouco. Se non o leu, aí ten un dos microrrelatos do seu libro AJUAR FUNERARIO. E o sábado, a por todas e a rillar aos do Florentino. Pense que os culés viviremos a final como se o que a xogase fose o Barça. O sábado, os culés seremos mais que nunca do Atleti, como tamén o fomos o sábado pasado, que unha cousa non quita a outra e sabíanos mal arruinarlle no último instante toda unha brillante e meritoria temporada. Eu xa teño o cava preparado. Non nos defrauden, por favor. Faga algo, señor Tallón.

    http://elvotoconbotas.infolibre.es/?p=17827#comments

    21. EL ÁLBUM
    MI PRIMERA COMUNIÓN fue muy bonita: las canciones, los trajes blancos, la iglesia llena de flores y los papás llorando de felicidad. Seguro que si hubiera habido un terremoto en ese instante toda mi clase se habría ido al Cielo. La madre María del Camino nos lo dijo muy seria: después de la primera comunión éramos como ángeles. Por la tarde me hicieron mi fiesta y comimos dulces, gelatina, gaseosas y alfajores. No hubo piñata, pero sí una torta blanca como la del matrimonio de mi tío Daniel. Todo lo anoté en mi álbum: cómo se llamaba el obispo, quiénes fueron a mi fiesta y qué regalos me llevaron. Me encanta mi álbum de primera comunión, lleno de cera, de fotos, de cíngulos y de las estampas de mis amigos. Aunque la página que más me gusta es la que tiene la hostia pegada.

  8. Señor Tallón, se leu a crónica do Ladislao J. Moñino en El País sobre aquela noite de hai 40 anos (lembro, lembro mui ben o gol de falta do Luis Aragonés e o empate do Bayern nos fatídicos ultimísimos segundos do partido) entenderá por que lle puxen o AJUAR FUNERARIO. Desta vez, por funeraria non será.

    http://deportes.elpais.com/deportes/2014/05/21/champions/1400698926_298365.html

    “La recuperación no fue buena, salimos al campo en unas condiciones anímicas que no era las idóneas”, corrobora Gárate. “Influyó la recuperación física, la suya fue mejor que la nuestra”, discrepa Ufarte. “Por entonces ninguno tenía la carrera de psicología”, ironiza Reina. “El Toto Lorenzo, que era el entrenador, trató de animarnos, aunque sí recuerdo que ese día, no sonó el Viva España en el casette que siempre llevaba a cuestas”, dice Adelardo. “Lorenzo era muy supersticioso, antes de jugar teníamos que pasar por delante de una funeraria con el autobús y esta vez no fuimos a buscarla”, abunda Reina.

  9. Juan, baixa da azotea e non fagas o tonto, que só se trata dunha copa e mais se perdeu na guerra. Veña, baixa e vaite preparando para a terceira, que outros 40 anos non son nada e ti aínda chegas. A outros xa non nos cairá esa breva.

  10. Muy buen post. Simplemente permíteme un apunte, ahora que el tema está tan candente: Gogol y Gorki no son rusos son ucranianos, unos de los errores de ucrania ha sido permitir que Rusia se apodere de todo lo que signifique cultura “ruski”.

  11. Juan, por favor, é hora de despertar do soño europeo e baixar á praza pública a celebrar aquí, co povo, a gran temporada do Atleti. Xa sabemos que a adversidade se cebou co Atleti (os culés aínda choramos polo triunfo merengue) e que o poder do Florentinoaznarismo é mui forte, pero agora o que queremos é que comparezas e que nos deas unha mostra palpábel de que aínda estás vivo. Veña, Juan, sai do agachadoiro e dá a cara como un home, que as derrotas curten, e se son de cuarenta en cuarenta anos mais aínda. Juan, baixa da nube, que é hora de escoitar unha palabra tua para estreitarmos os vencellos do consolo entre colchoneros e culés. Es una orden, joder ya!

  12. En momentos como éstos sólo cabe esperar a que por fin, algún día, el riego sanguíneo se digne a llegar a todas las partes de uno. Sigo en estado de “shock” y no atino a levantar cabeza. Apuesto mi pobre hacienda a que ni Tomás de Aquino hallaría justificación a tamaña crueldad. Es como para que dios no exista. Como poco.

  13. Yo, para mí, que alguien les coló Mayakovsky en el vestuario: “Como quien dice / la historia ha terminado. / El barco del amor / se ha estrellado / contra la vida cotidiana”. Impresionante entrada, Tallón.

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