Pírrico huevo frito

Admiro a las personas capaces de hacer la misma cosa durante mucho tiempo. Cualquier cosa, me da igual. Aunque sea ver todos los partidos de un Mundial de fútbol. De hecho, eso es algo que, con encuentros que acaban en empate a cero, o con un pírrico gol en una jugada insípida, me impresiona especialmente. Necesitas una fortaleza descomunal para sentarte sucesivamente Máscaras fútbolante un Costa de Marfil-Japón, un Honduras-Ecuador, un Bosnia-Irán, un Corea del Sur-Argelia, y así hasta la gran final.

Hacer cosas es fácil, pero hacer siempre la misma cosa es aburrido y titánico. No está al alcance de cualquiera. Hace tres años, en un viaje a Segovia, conocí a un tipo que se llamaba Indalecio y que trabajaba desde hacía veinte años en una delegación de Hacienda. Nos precipitamos a la vez al bar del hotel y me contó su vida en cinco rondas de gintonics. En un momento dado, me habló de la aparente vida aburrida que llevaba en su oficina. Ni se levantaba un rumor, ni se contaba un chiste, ni irrumpía una cara nueva, ni se golpeaba una puerta, ni caía un bolígrafo al suelo, ni se contraían unas anginas, ni se olvidaban de arrancar la hoja del calendario al acabar el mes. Jamás ocurría nada que no fuese triste y gris. Cero.

En lo que a él respectaba, se pasaba los días cubriendo los mismos impresos y compartiendo el espacio con las mismas caras. Pero un día, mientras hurgaba en el videoclub de su barrio, se desvió, como en esos viajes en los que te dejas perder por las calles de una hermosa ciudad, hasta ir a parar a la sección de cine porno. Estudió el género con desgana, que a menudo es la gélida máscara que adoptas antes de elegir un título al azar y alquilarlo. Indalecio pasó revista aburridamente, como si todos las películas fuesen la misma película (artículo completo en El Progreso).

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Categorías:Fútbol, Literatura, Vida diaria

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8 respuestas

  1. No tengo demasiado tiempo para hacer comentarios, recién terminó Irán-Nigeria y ya me preparo para Ghana-EEUU.

  2. A la mujer rubia la operaron de vesícula y aprovechó la baja para hacer un curso de submarinismo y librarse así de la monotonía para ir en verano a las Maldivas.Allí se quedó de cocinera en un chiringuito.
    Mi tía Celsa hizo la misma cena que su pader durante cincuenta años, duró hasta los 94 como una rosa.
    Pero ni el huevo es siempre el mismo ni la rubia del semáforo da para tanto. Por eso la funcionaria hacía pelis porno al salir de la oficina. Todo es lo mismo y lo otro.

  3. Todo el mundo habla mal de la rutina como algo malo en sí mismo, que nos convierte en seres robotizados y demás. Pero yo, por el contrario, diría que son anclajes que nos permiten saborear mejor la realidad ¿Se imagina usted lo espantoso que sería que nuestra vida fuera como una película de James Bond, en que cada cinco minutos ocurriera un episodio de acción trepidante? Yo estoy seguro de que a los cuatro días hubiese solicitado la baja por estrés en el servicio secreto de Su Majestad.

  4. Tallón, lo que no es de recibo es que no cuelgue en el blog el cartel de “cerrado” hasta que no termine el mundial. Un respeto para quienes nos tragamos hasta un República Checa- El Salvador, aunque ni jueguen. Debería darnos tregua. Estoy por acogerme a sagrado.

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