Gente con pasta

Ya es una tradición, cuando se da a conocer la lista de la gente más rica, que nunca aparezca un pobre en las primeras posiciones. Te hace desconfiar. Sólo por cosas como esta, de hecho, yo estoy en contra de las tradiciones. En cuanto a los ricos, no sé qué pensar. Me opongo, seguramente, pero por otro parte, como decía Twain, sería peligroso ofrecerme ese puesto. Otras veces creo que ser rico sólo te sirve para hacer cosas de ricos, como ignorar cuánto dinero tienes. Hay gente que se hace lío con la multiplicación. No negaremos las exclusivas ventajas de estar podrido de pasta, para qué ser cínicos. A menos que te mueras, claro. ERROLPara ese momento, Errol Flynn recomendaba ser pobre y así culminar tu vida con éxito. Cualquier hombre al que a la hora de su muerte todavía le quedan 10.000 dólares, es un fracasado, aseguraba.

Las novelas del XIX nos hicieron creer que ser rico requería un largo aprendizaje. Había que tener costumbre desde los tres años, y ejercitar la fortuna lentamente. En los años 20 Scott Fitzgerald todavía nos mostraba que podías actuar como un rico pese a estar en la ruina. La abundancia tenía que ver el estilo, como cuando en El gran Gatsby Daisy llora al ver unas camisas maravillosas. Pero llegaron los 90. Christian Lacroix advirtió, como el que anuncia algo terrible, que «a menudo la ropa más atractiva es la de la gente más pobre». Eso te indicaba por dónde iban los tiros. Se había perdido la clase. Te hacías rico de la noche a la mañana, y no tenías tiempo para aprender a degustar un cuello bien planchado. Sólo pensabas en abatir un oso pardo o encargar un retrato.

En otras ocasiones ser rico no es algo que se elige. Es una tradición, digamos. Por eso hay tantos en los gobiernos. Te obligan. Un día cumples 16 años y tus padres te llaman a la cocina: «Aquí tienes un millón de euros. No lo pierdas». Ya estás obligado a multiplicarlo para que no se esfume. Así empieza todo. Otros, sin ser ricos, tenemos todo el dinero que se necesita para toda una vida. A cambio de que te mueras hoy por la tarde, claro.

Publicado en Cadena Ser

Foto: Errol Flynn

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Categorías:Política

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1 respuesta

  1. Chapeau! Me quito el sombrero aun que lo confunda con Oliver Sachs…Los de antes, los ricos, digo, eran otra cosa…

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