Odio eterno al regalo

Es fácil confundir un regalo con un gesto hermoso y técnico, que casi lo acerca al milagro. Si cierras los ojos, distingues cómo late cierta poética en el instante que el regalo pasa de una mano a otra. Ese misterio agazapado resulta agradable a los sentidos. Pero no nos engañemos. Detrás de esa expresión, y su belleza, se oculta un horror íntimo, Resacaligeramente disimulado bajo unos buenos modales. Encontrar el regalo para cada momento y persona representa un tour de force que te deja para el arrastre.

Resulta complicado —aunque a mí me gusta más la palabra ‘imposible’— no experimentar angustia cuando adviertes que el regalo idóneo se te oculta continuamente. Haría cualquier cosa por evitar la desesperante y árida búsqueda de algo que a menudo no existe, pero que aun así, a última hora, compras. Cualquier cosa. Incluso ponerme enfermo. ¿Qué puede salir mal? Rafa Cabeleira confesaba hace poco que sus días más felices fueron su larga convalecencia en la cama de un hospital, aquejado de una neumonía preciosa. Un mes pasó allí, tumbado por un mal «que casi me borra del mapa», pero que le dejó los recuerdos más venturosos de su vida, en forma de cama (artículo completo en El Progreso).

Foto: Frank Sinatra, Dean Martin, Peter Lawford y Sammy Davis Jr.

Anuncios


Categorías:Literatura, Vida diaria

Etiquetas:,

10 respuestas

  1. Estoy de acuerdo, los regalos solo están bien dentro del paquete cuando son posibilidad.

  2. Mejor que no piense en voz alta lo de “esto le hace el culo gordo”, sobre todo si su pareja está cerca. A no ser, claro está, que pretenda facilitar el desastre de nuevo. En ese caso, adelante.
    Un saludo y feliz navidad.

  3. Igualmente onerosa es la tarea del receptor del presente, cuando se ve obligado a fingir agradecimiento y deshacerse en elogios por un regalo que es una mierda. Desde que dejé de mantener correspondencia con los Reyes Magos, los regalos de Navidad no han vuelto a ser lo que eran. Feliz 2015, Tallón.

  4. Siempre puedes recurrir a lo que hacia tu tia: un cartón sin envolver

  5. A mi no me han regalado nada, ¿propone usted que me alegre? No sé yo, practicaré mejor el autoregalo! Feliz Año Tallón.

  6. Casi se me saltan las lágrimas de emoción al ver que alguien entiende mi aversión por hacer y recibir regalos. Ya he optado por no sacarlo a la luz en público para evitar esas miradas incrédulas y comentarios del tipo “eso es porque no tienes novio”… Como si esa fuera la respuesta más adecuada para hacerme ver que no entienden mis rarezas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: