Adiós a las vacaciones

El final de las vacaciones representa una de esas cosas tristes que a veces te ponen muy contento. A menudo, el instante más hermoso de un viaje es el regreso. Hay un día en el que, lejos de casa, se empiezan a añorar hábitos insignificantes como abrir el buzón, dormirse en el sofá con una película infame, o merendar un bocata de Nocilla. La tarde que regresas arrastrando la maleta Smoke 1igual que si escondieses dentro tu cadáver, y subes las persianas, y te reencuentras con tus libros, y tu nevera, y ves los avisos de Correos, tienes la secreta impresión de que cuando se acaban las vacaciones es en realidad cuando empiezan.

El pianista Aldo Ciccolini le confesó al periodista Philippe Cassard, sólo unos meses antes de morir, que él había trabajado siempre; era su forma de descansar. “Nunca me voy de vacaciones. Para ir al otro extremo del mundo y acabar encontrando un piano que no me gusta, prefiero quedarme en casa”, decía. Las vacaciones pueden adquirir infinitas formas (columna completa en El País).

Anuncios


Categorías:Literatura, Vida diaria

Etiquetas:,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: