La maldición del libro

Recibí un mail demoledor de un señor que no conozco, llamado David. Yo estaba desayunando unas aburridas galletas con café y me empecé a reír sin querer. Me escuchaba y pensaba: «Yo tengo que ser idiota». Marta preguntó desde el baño de qué me reía, y me puse serio de repente. «De nada», aclaré en voz baja. Leí el mail hasta el final, en silencio. Cuando finalicé, lo leí de nuevo, y me volví a reír solo. mesaMe costaba creer lo que David me contaba, y a la vez resultaba imposible que mintiese. Me apresuré a escribirle para saber si podía contar aquella historia. No puso ninguna objeción.

Todo empezó un sábado, mientras David escuchaba en la radio A vivir que son dos días, el programa de Javier del Pino, en la Ser. Por entonces, mantenía una relación sentimental con Helena. Los sábados les gustaba quedarse hasta tarde en la cama «fuchicando», un verbo empleado en gallego para referirse a algo que estás haciendo y que no sabes cómo se hace. También se usa como sinónimo de follar. El caso es que, cuando llegaba mi sección en el programa, David y Helena dejaban de hacer lo que estuviesen haciendo –esta parte tenía más mérito cuando fuchicar significaba follar– y me escuchaban con atención. «Disfrutábamos con usted. Éramos Tallonistas», me confesó, feliz. Algunos días, además de escucharme, leían juntos mis columnas. No tardaría en manifestarse lo que David y sus amigos llamaron la ‘Maldición Tallón’ (artículo completo en El Progreso).

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Categorías:Literatura, Vida diaria

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6 respuestas

  1. Parece que el que tengo yo (“Libros peligrosos”) queda fuera de la maldición. Menos mal, porque no querría deshacerme de él, ni perder a mi familia.
    Me sirve de consulta para conocer nuevos autores. El último ha sido Jorge Ibargüengoitia; eso sí, me gustó incluso más “Dos crímenes” que “Las muertas”, que es el que reseñas. El próximo va a ser Edward Bunker.
    Los resúmenes que haces son la leche, supongo que cuando leíste esas novelas tomarías notas, alguna vez te he leído que tienes los libros llenos de subrayados y comentarios, tiene que ser así, porque las reseñas parecen realizadas por alguien que tiene muy fresco el libro, y no creo que te los hayas releído todos.
    Yo te escucho los domingos, no los sábados. Tras las noticias y la entradilla de Del Pino.

  2. Yo estoy leyendo Mientra haya bares y Manual de fútbol, a la vez, debería temer por partida doble ?? o la susodicha maldición no aplica con un océano de por medio??

  3. Imagine usted la de libros que podría vender si se extiende la especie y todos los maridos/novios quieren deshacerse de su mujer/novia…
    A un escritor le conviene una fama, aunque sea mala. Le está llegando…

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