La mejor idea que existe

Cualquiera puede tener una idea maravillosa, llamada casi siempre a no sirve para nada, salvo para pensarla varias veces y sacarle brillo con la manga, hasta que se olvida, y con el tiempo se olvida que se olvidó. Es como encontrarse un botón precioso en el suelo. Se trata un botón de color rojo elegantísimo, fino, quizá de un abrigo de Dior, pero ¿qué puedes hacer con un simple y solitario botón rojo? Nada. Lo tiras, o durante un par de días lo llevas en un bolsillo, por si encuentras tres o cuatro botones exactamente iguales. Como eso no ocurre, al llegar a casa por la noche, y cambiarse de ropa, y vaciar los bolsillos encima de la cama, te reencuentras Stevecon él y lo guardas en el último cajón de la mesilla, junto a otro sin fin objetos inútiles. A medida que la idea maravillosa se enfría –esto es muy común– resulta menos maravillosa de lo que creíamos al principio. Y quizá tampoco sea una idea realmente, sino una agudeza o un juego de palabras. No sabría contar las veces que se me ha ocurrido una de esas frases que tachas modestamente de maravillosas, y que después no sabes dónde poner, y tienes que olvidar para mejor ocasión, o simplemente colocar mal en una novela o una columna. Ni hablo ya de los días que escribes, esta vez sí, una frase genial, y al rato descubres que ya la dijo Scott Fitzgerald, Clarice Lispector o Ángel González.

No menos habitual que descartar una idea o una frase maravillosa, porque no es tuya, o porque es malísima, es desechar un gran sueño. Algunas mañanas te despiertas excitado, con el corazón al galope, por algo que acabas de vivir como si fuese real. Aquí hay una novela magnífica, te dices, y cuando te has incorporado de la cama, y puesto las zapatillas de andar por casa, ya no recuerdas nada. Te pasa lo que a Onetti una tarde que se despertó de una siesta. Ese día estaba en casa Horacio Varela, y lo llamó. «¿Me oíste hablar en sueños?». Horacio negó con la cabeza. «Qué lástima. Era un cuento perfecto. Se me ha escapado para siempre», lamentó el escritor uruguayo (artículo completo en El Progreso).

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Categorías:Vida diaria

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