Yo te mato

El verbo matar posee una variante inofensiva, casi infantil, que remite a un acto lúdico, que en general nos hace la vida más llevadera. Matar, en cierto sentido, es jugar, y morir se vuelve extrañamente divertido. El lenguaje, y el afán de las personas por contar lo que sea, produce estas contradicciones curiosas. El jueves, en una de sus carreras desenfrenadas por el pasillo, descalza, mi hija se fue al suelo de narices. Solté el libro que estaba leyendo en mi estudio, que se volvió jabón mojado entre las manos. El estruendo me disparó los nervios. Sonó a una mezcla de grave y catastrófico, como si al mismo tiempo que la niña se hubiese fracturado un brazo, o el cráneo, también se hubiese roto algún objeto, o el propio suelo.

Salí disparado para averiguar qué había ocurrido, y si había sangre. Entonces encontré a Helena boca abajo, nadando en la madera. “Me maté”, explicó con una sonrisa, como si a los tres años entendiese perfectamente la naturaleza ambivalente de palabras como matar, asesinato o criminal. “Ah, bueno”, dije, respirando tranquilo, y regresé al estudio. Eso fue un par de días después de sorprenderla coloreando la mampara de la ducha con un pintalabios. “Yo te mato”, le amenacé con ternura (artículo completo en El Progreso).

Anuncios


Categorías:Vida diaria

Etiquetas:,

1 respuesta

  1. Un tema interesante. Muy inspirador. El único miedo real, creo, es el miedo a la muerte. La mejor manera de enfrentarlo, desde niños, es el juego. ¡Feliz día!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: