Mari Carmen Fernández regenta el último videoclub de la ciudad. Es como tener un fantasma y estar enamorado de él, pensé al verla desde fuera, tras su mostrador. Se nota que ama su trabajo, y que el trabajo en cambio ya no siente demasiado por ella, después de tantos años. Pero siguen juntos. Es mucho más de lo que podía imaginarse. Ningún otro dueño de videoclub puede decir lo mismo. Todos cerraron y tuvieron que dedicarse a otra cosa. Ella ni siquiera piensa en jubilarse. No tiene ganas.

Hace treinta y dos años que abrió el local. Pidió once millones de pesetas prestados a su madre, lo compró y lo llamó Vitels. Primero vendía equipos de música, reproductores de vídeo y, al poco, películas. Le costó arrancar. Durante cinco años no obtuvo ganancias. En cambio, en los noventa llegaron los años dorados. En 1993 había en Ourense casi cuarenta videoclubes. Empezó a irle bien. “Y eso que no instalé cajeros automáticos. A mí no me gustan las máquinas. Yo quiero que la gente entre, coja la película, lea el argumento, la deje, me pregunte”. En mitad de la frase, una clienta le entrega un par de películas. “Llevo viniendo aquí desde hace trece años. Últimamente bastante. No creo en Internet”, asegura. Después paga y se marcha (artículo completo en El Progreso).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s