Últimas tardes de fútbol y bata

Durante una etapa de mi vida usé bata para estar en casa, como George Roper. Fue una etapa oscura y atroz, a la que me precipité, por cosas de la vida, para dar gusto a una novia atroz y oscura. Me la había regalado por mi cumpleaños y me dio apuro tirarla a la basura, como me pedía el cuerpo. Acabé acostumbrándome a ella. En el fondo, soñaba con ser como Evelyn Waugh, cuando después de años resistiéndose, concedió una entrevista a The Paris Review. Convocó al periodista a su casa y, con la charla a punto de empezar, le advirtió que, si no le importaba, se iba a la cama. Cuando salió del baño, apareció en pijama y bata. Cogió un puro, lo encendió y, en efecto, se metió en la cama. «Traiga una silla, caballero, y empecemos», le recomendó al periodista. Más información

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