Perder es un vicio

El sábado me entregaron un premio y cuando tomé la palabra me puse a hablar de mis derrotas. Noté que la gente se miraba entre sí, como diciéndose «¿pero tan perdedor es este chico que no sabe cuándo gana?». Había adquirido el hábito de presentarme en balde a los concursos literarios. No tanto por si ganaba un día, de rebote, como por ver si perdía una vez más. Después de todo, como sostenía Flaubert, la tristeza es un vicio. En cierto sentido, veía las cosas como Carlos Bilardo en marzo de 1990, cuando Argentina estaba a punto de batir el récord de más minutos sin marcar un gol. Más información

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