Jueves por la noche

Fui a la universidad porque quería conocer de cerca el jueves por la noche. Y por nada más. Entonces todavía se ingresaba en una facultad por motivos así. Me matriculé en filosofía, para disimular. En el instituto había estado interesándome vagamente por Nietzsche y el nihilismo, así que la carrera me sirvió de coartada. Nadie sospechó nada en casa. Tampoco en el Gobierno, que me concedió una beca de trescientas mil pesetas, para mi sorpresa. Eso favoreció notablemente la aproximación a mi objeto de estudio. Bebí cosas que nunca había bebido. Enseguida descubrí que los jueves por la noche no tenían una fecha fija. Más información

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